viernes, 18 de diciembre de 2015

Menores: lo positivo y lo negativo en Internet


¿Por qué somos adictos al internet?

Internet ya no es un medio nuevo, es un medio que forma parte activa de nuestras vidas, cada día recibimos correos electrónicos, estamos conectados a través de las redes sociales, compramos nuestras entradas de cine, buscamos viajes y podemos hacer casi cualquier cosa que se nos pueda ocurrir, pero, los adolescentes, ¿qué uso hacen de Internet?.

Para los adolescentes, y cada vez para más adultos, Internet es un medio en el que “se vive”, no es un medio que se utiliza en ciertos momentos, ni es una herramienta para mejorar determinados problemas del día a día. Este es el primer aspecto que debemos tener en cuenta. Por tanto es un medio en el que se comunican y expresan, es un medio en el que tienen una personalidad definida y en el que pueden ser quien quieran ser. La mayor parte de su comunicación se hace o se complementa con el uso de Internet.

Las principales amenazas para los menores provienen de las falta de caución en las relaciones que se establecen, porque es el medio preferido para comunicarse, como ya hemos señalado. A través de Internet los menores exponen multitud de datos personales, datos que los hacen vulnerables. En este sentido la educación en aspectos sobre privacidad es fundamental. Otra de las vulnerabilidades de los menores es que “creen que controlan lo que hacen en Internet”, y esta es una sensación falsa, nadie puede controlar lo que pasa en Internet por muchas horas que pasen manejando aplicaciones novedosas, y es ahí, en el convencimiento que nada malo los puede pasar donde existe un gran riesgo. Estos aspectos de riesgo se explican porque la utilización de Internet se realiza como algo cotidiano, al convertirse en cotidiano, se convierte en menos supervisado.

Pero no todo es negativo en Internet, en términos de prevención, las amenazas que surgen en este espacio son más fácilmente manejables. Me explico, es más sencillo actuar frente al acoso en Internet, que el acoso que se produce en el espacio físico, porque la distancia existente entre el agresor y la víctima puede también puede actuar como medio protector. Las víctimas tienen mayores recursos a su disposición en el ciberespacio. Si formamos en cuestiones relativas a la autoprotección en Internet, las potenciales víctimas dejarán de ser víctimas propicias porque estarán prevenidas.

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