
Desde siempre ha existido un gran vinculo funcional entre las variaciones demográficas y el desarrollo tanto social como cultural en los seres humanos; la mujer no es la excepción. Durante mucho tiempo se ha visto que en los países menos desarrollados la tasa de natalidad supera los márgenes relativos de los países industrializados. Mediante los cambios en el modo de razonamiento general, a la mujer se le ha dado una especial incursión en la sociedad. Gracias a esto, la mujer se ha visto obligada a entrar en una competencia continua, donde la formación académica y preparación superior constituyen un ente imprescindible para insertarse en una sociedad en la que el desarrollo profesional es esencial.
En cuanto a los cambios en la manera de pensar, es un gran avance transitorio, ya que se ha podido percibir durante el paso del tiempo el contraste en cuanto a la mujer y su participación equitativa en la sociedad. En tiempos remotos la mujer solo era percibida como un objeto sexual que solo procreaba y estaba en casa. Hoy las cosas han cambiado, la mujer se supera y pasa a ocupar lugares a los que anteriormente solo se pensaba que ocuparían los hombres, en tiempos de mente machista.
La puesta e ejecución de diferentes labores por la mujer, pone en disminución el incremento de la población. Aunque lo siguiente suene jocoso, el ciclo de vida de la mujer sufre cambios. Lo que anteriormente sonaría como, “NACEN, CRECEN, SE REPRODUCEN EXCESIVAMENTE Y MUEREN”, cambia a “NACEN, CRECEN, SE PREPARAN, LABORAN… ah! Y SI TIENEN TIEMPO PROCREAR HIJOS.
¿Qué repercusiones traerá esto para un futuro?
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